Limpieza exterior en Orlando
Orlando no es una versión grande de los pueblos que la rodean, y la diferencia empieza por quién es dueño de la pared. Dentro de la ciudad la casa unifamiliar aislada es minoría y casi la mitad del inventario está en edificios de cinco o más unidades. Esa misma ciudad concentra una parte desproporcionada de los edificios más viejos del condado de Orange, seis distritos de preservación histórica y un código que dice cómo se limpia una pared histórica.
Casi la mitad de las viviendas está en edificios de cinco o más unidades
Los dos extremos del inventario de Orlando jalan para lados contrarios. De las 148.754 unidades de la ciudad, 47.076 son casa unifamiliar aislada: 31,6 por ciento, contra poco más de la mitad en el condado. En el otro extremo, 74.006 unidades, o 49,8 por ciento, están en edificios de cinco o más, donde el condado marca 29,9 por ciento. Un tipo de exterior aquí casi no existe: el Censo encuentra 364 casas móviles en toda la ciudad, un cuarto del uno por ciento, con un margen amplio por lo chico del conteo; el condado está en 3,1 por ciento. Otras 14.374 unidades son casa unifamiliar adosada, que es pared compartida a menor escala. En un edificio compartido conviene acordar el orden del trabajo y el método antes de empezar.
Dónde guarda el condado de Orange sus edificios viejos
Lo que describe a Orlando está jalado por lo construido en los últimos veinticinco años; el dato útil está en la cola. El Censo cuenta 3.846 viviendas de la ciudad construidas en 1939 o antes: 2,6 por ciento del inventario de Orlando contra 1,5 por ciento en el condado de Orange. Visto al revés, la ciudad tiene poco más de un cuarto de las viviendas del condado y cerca del 45 por ciento de todo lo que el condado levantó antes de 1940. Hasta 1960, 13,3 por ciento del inventario de Orlando es anterior, contra 8,9 por ciento en el condado. No es un puñado de sobrevivientes: es un conjunto real en una ciudad donde casi todo lo demás es mucho más nuevo. Una pared de los años veinte y una de hace diez no son el mismo sustrato aunque compartan color.
Seis distritos de preservación, y un código que habla de limpiar superficies
Orlando tiene seis distritos de preservación histórica: Downtown (1980), Lake Cherokee (1981), Lake Copeland (1984), Lake Eola Heights (1989), Lake Lawsona (1994) y Colonialtown South (2000). El código nombra la limpieza. Entre las normas que aplica la Junta de Preservación Histórica: la limpieza de superficies debe hacerse con el medio más suave posible, y el chorro de arena y otros métodos capaces de dañar los materiales históricos se desaconsejan. Las normas de diseño de los distritos van más lejos, y separan por material. En madera —revestimiento, molduras o detalles— prohíben el chorro de arena o cualquier técnica abrasiva, corrosiva o dañina. En mampostería prohíben lo mismo y además detallan qué abarca: el chorro con materiales pulverizados, perlas de vidrio u otros sólidos, con o sin agua. Esa última frase importa, porque en mampostería deja el chorro abrasivo húmedo dentro de la prohibición y no fuera. Y su propósito declarado cubre todo el mantenimiento, no solo las alteraciones. Qué requiere un Certificate of Appropriateness lo decide la Junta, no nosotros; el estándar al que responde su pared ya está escrito.
Dos distritos con las paredes documentadas
Dos distritos de Orlando tienen expediente del Registro Nacional con los materiales anotados, y la lista del Registro Nacional no es la lista de las seis áreas de preservación de la ciudad: Lake Eola Heights lleva los dos nombres, y Holden–Parramore es distrito del Registro Nacional pero no está entre las seis. Lake Eola Heights, inscrito en enero de 1992, son 120 acres al este del centro: 662 edificios, 487 contribuyentes, levantados entre 1890 y 1940. El expediente anota cimientos de pilares de ladrillo, paredes de tablilla de madera y techos de asfalto; llama comunes la madera, el ladrillo y el estuco; y agrega que, aunque domina la teja asfáltica, todavía hay teja metálica prensada original, fibrocemento y lámina acanalada en varias residencias. Holden–Parramore, inscrito en septiembre de 2009, son unos 20 acres y 106 edificios de entre 1921 y 1953: cimientos de concreto, paredes de ladrillo y madera, techos de brea y grava, la mayoría de sus viviendas unifamiliares de estilo Frame Vernacular o Masonry Vernacular, con madera, ladrillo y concreto como materiales principales, el último muchas veces terminado en estuco. Entre las casas de armazón, la tablilla horizontal y la duela son los recubrimientos más comunes, y el fibrocemento aparece después de los años treinta o encima de algo más viejo.
El agua que entra por OUC y la que se va por los pozos
OUC da servicio de agua a residentes y negocios dentro de la ciudad de Orlando y a partes del condado de Orange. Esa agua sale del Acuífero Floridano inferior y tiene una dureza promedio publicada de 129 partes por millón. El USGS la clasifica como agua dura, que suena al arranque de una venta. Pero UF/IFAS pone el rango deseable entre 50 y 150 partes por millón y asocia los depósitos con agua por encima de 300. Nadie debería venderle un tratamiento antisarro apoyado en la dureza del agua de Orlando. El otro sentido importa más. El plan integral de la ciudad dice que sus aproximadamente 120 lagos son el punto final de descarga de cerca del 90 por ciento de la escorrentía pluvial, y que unos 150 pozos de drenaje la meten directamente al Acuífero Floridano superior, varios directo desde las calles. Y dice que esa agua lleva toda la contaminación de las vialidades y del desarrollo urbano, y puede llegar al agua potable del Floridano inferior. El mismo plan, citando un estudio de 1982, estima que el 40 por ciento de la recarga total del acuífero en el núcleo de Orlando viene de esos pozos. Es un camino corto entre el pavimento y el agua potable, y quien lo dice es la propia ciudad.
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