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Limpieza de aceras y caminos

Una acera que se está descascarando no está sucia. Lo que se va es la capa de arriba, y el hielo y el deshielo no son lo único que hace eso. La NRMCA, la asociación estadounidense del concreto premezclado, lo atribuye a cómo se terminó la losa el día que se coló, y por eso lo primero que vale la pena hacer en un camino es mirarlo, no apuntarle una máquina.

El concreto que se descascara no es suciedad, y no hace falta hielo

Pase la mano por una acera que se ve manchada por pedazos y va a sentir la diferencia: en algunas partes ya no está la capa lisa de arriba y lo que queda debajo está abierto y arenoso. Eso se llama descascaramiento. Una causa es el daño por congelamiento y deshielo: agua que se mete en la superficie, se congela y levanta la capa. No es la única: la NRMCA dice con todas sus letras que el concreto puede descascararse sin que haya habido congelamiento ninguno. Lo que ella señala en esos casos es el acabado: haber alisado con llana de acero demasiado pronto, haber trabajado la superficie de más, o haberla terminado mientras todavía tenía encima el agua de sangrado, esa que sube sola mientras el concreto fragua. Las tres cosas dañan el mismo punto —la cara de arriba, justo donde la losa debía ser más dura— y esa capa se va después en hojuelas. O sea que lo que hoy se descascara en su acera quedó decidido en la hora en que se coló. No es falta de limpieza, nadie lo causó caminando encima, y ningún lavado lo devuelve.

La máquina que la limpia es la misma que la raspa

Esta es la parte que decide cómo se trabaja una acera. Cuando la NRMCA explica qué hacer con una losa descascarada o que suelta polvo, una de las herramientas que menciona para quitar el concreto superficial que ya no está sano es precisamente una hidrolavadora de alta presión. Aparece ahí como forma de quitar concreto, no como forma de limpiarlo. Sobre una losa sana esa capa de arriba es dura, se queda donde está, y la presión que levanta la mugre no le hace nada. Sobre una losa con la superficie ya debilitada, ese mismo ajuste sigue de largo y se lleva material, y esa tarde la acera se ve espectacular, porque lo que salió era una capa débil y sucia. Lo que queda es más abierto y más delgado que lo que había antes, y eso no se repone. Hay una condición pariente que conviene conocer por su nombre. La NRMCA la llama dusting, pulverización superficial, y ocurre cuando el agua de sangrado se vuelve a meter en la superficie durante el acabado: la losa queda con una capa de desgaste de baja resistencia desde el día en que curó, y suelta polvo. Si una acera le deja polvo en el zapato o una película gris en el pulgar, eso es lo que está pasando, y le está hablando del acabado, no de la suciedad. Las dos cosas terminan en la misma instrucción: leer la superficie antes de elegir la presión, no después.

Qué pide una acera

Antes de abrir el agua, conviene mirar la superficie de cerca y pasar el pulgar por las partes dudosas, porque una capa de arriba que está bien pegada se siente distinta de una que se deshace. Las orillas cuentan el resto. Donde la acera pega con el pasto, retiene tierra y crecimiento más tiempo; donde le llega un aspersor, esa misma franja se moja en cada riego y se ve distinta del resto; donde pasa debajo de un árbol, el tramo con sombra está verde y tres metros más allá está limpio. Primero se barre lo suelto, porque el chorro no quita la arenilla: nada más la manda a otro lado. Donde el concreto está sano, mantener la misma distancia y encimar las pasadas es lo que hace que una losa salga pareja y no rayada; eso es cuestión de técnica, y aquí no se cita la regla de ningún organismo para sostenerlo. Donde el concreto no está sano, el riesgo es la presión, y el trabajo lo tienen que hacer la solución y el tiempo que se le deja actuar, más que la máquina. Y un tramo puede haber llegado al punto en que limpiarlo sería quitarlo, y eso conviene saberlo antes de empezar. No hay una presión única segura para el concreto: el límite es de la losa, no del manómetro.

Por qué el camino no combina con la entrada que tiene al lado

Dos losas coladas en la misma dirección y el mismo mes pueden quedar de colores distintos, y la NRMCA llama a eso decoloración: una propiedad del colado mismo, que separa de forma explícita de las manchas que cayeron encima después. Lo que menciona como causas son cosas que pasaron durante el trabajo: diferencias en el curado, manchones por el cloruro de calcio de la mezcla, y quemaduras de llana, donde la superficie se trabajó de más con el acero y se oscureció. La entrada de autos y el camino que corre a su lado no siempre son la misma operación. Cuando no lo son, las diferencias se acumulan: otro día, otro camión, otro acabador, otro clima esa tarde, y al camino a veces se le da a propósito un acabado distinto, porque ahí se camina y no se estaciona. Por eso pueden llegar a la misma edad pareciendo parientes y no gemelos. Parte de esa decoloración puede no responder a ningún tratamiento, y la NRMCA lo dice. Es también la razón por la que un lavado con ácido para emparejarla es una mala oferta: la NRMCA advierte que el tratamiento químico puede alterar de manera importante el color del concreto y puede empeorar la situación, y la Portland Cement Association dice de plano que el tratamiento con ácido no se recomienda. Una acera limpia es lo que el lavado sí puede prometer. Una acera igualada, no.

Preguntas frecuentes

La superficie está descascarada por partes. ¿El lavado la empeora?
Puede pasar, y esa es la razón para leer la superficie primero. Donde la capa de arriba ya no está sana, la presión alta la sigue quitando: la NRMCA menciona la hidrolavadora entre las herramientas para retirar el concreto superficial que no está firme. En esos tramos la presión tiene que bajar y tiene que trabajar la solución, o le queda una acera raspada en vez de una acera limpia. Un pedazo puede haber pasado el punto donde limpiar y quitar son cosas distintas; díganos dónde la superficie ya se está deshaciendo.
¿Pueden dejar el camino igual que la entrada?
Con honestidad, no, si la diferencia está en el concreto mismo. La NRMCA trata la decoloración como una propiedad del colado: variación en el curado, manchones por el cloruro de calcio, quemaduras de llana donde se trabajó de más, y dice que parte de eso puede no responder a ningún tratamiento. Si su acera y su entrada se colaron, se terminaron y se curaron como trabajos separados, esa diferencia está en las losas mismas. Lo que un lavado sí puede hacer es quitar todo lo que les cayó encima desde entonces, para que lo que quede sea el concreto y no una suposición.
El tramo con sombra se pone verde todos los años. ¿Se puede evitar?
Se quita bien, y vuelve donde la losa se queda húmeda más tiempo: debajo de la rama, en la franja donde el sol no llega, donde un aspersor le pega al concreto en cada riego. Girar ese aspersor unos grados, o abrir un poco la copa del árbol que está encima, le quita al crecimiento el agua y la sombra de las que vive. Eso conviene saberlo antes de comprar el mismo lavado dos veces al año.
Una losa se levantó en la junta. ¿Pueden hacer algo con eso?
Con el desnivel, no: mover o desbastar concreto es trabajo de un contratista de concreto y no es lo que hacemos nosotros. Lavarla sí se puede; díganos dónde está la orilla levantada. Una orilla levantada junta tierra y crecimiento del lado alto. Y si atrás hay una raíz, conviene saberlo antes de que alguien gaste dinero en la superficie.

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