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Remoción de pintura exterior

Esta es la página que más veces le va a quitar la idea de contratar el trabajo. La posición del Forest Products Laboratory es que si hace falta presión alta para quitar la pintura, lo más probable es que esa pintura no haga falta quitarla — y que esa presión pueda erosionar la madera de abajo de manera despareja, lo suficiente para que después cueste más repintarla. En edificios viejos, lo que pasa después no lo decide nuestra preferencia sino una regla federal. Así que la versión honesta de este servicio es angosta, y lo primero que hay que establecer es de qué lado de esa raya está su edificio.

Si hace falta presión, seguramente no hay que quitarla

Empecemos por el dato que pesa en estos trabajos. El Forest Products Laboratory, el brazo de investigación en madera del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, lo dice sin adornos: si hace falta presión alta para quitar la pintura, lo más probable es que esa pintura no necesite quitarse antes de repintar. Léalo como está dicho. La máquina no es solo la herramienta del trabajo, también es la prueba. La pintura que aguanta la presión es pintura que sigue adherida, y una pintura adherida es una superficie que se prepara y se repinta, no una que se arranca. La otra mitad del hallazgo es lo que cuesta ignorar la primera. Esa misma presión, dice el laboratorio, puede erosionar la madera en profundidad. Y la erosión no es pareja. Una tabla está hecha de bandas alternadas —la madera clara y blanda que el árbol formó temprano en la temporada y la densa que formó tarde— y el agua se lleva primero la blanda. Lo que queda no es una tabla limpia y desnuda: queda acanalada, con las bandas duras sobresaliendo, y la palabra del laboratorio para esas crestas es que son difíciles de repintar. O sea que la máquina que quitó la pintura dejó la superficie peor para recibir la mano siguiente.

Dos creencias opuestas sobre la pintura con plomo, ambas falsas

Hay dos cosas sobre la pintura con plomo que conviene comparar con la fuente. La primera: que la EPA prohíbe lavar a presión pintura con plomo. No la prohíbe. La sección de prácticas de trabajo de la regla federal de Renovación, Reparación y Pintura prohíbe de plano quemar la superficie pintada con llama abierta o soplete, prohíbe las máquinas de alta velocidad para quitar pintura salvo que lleven campana con filtro HEPA, y pone tope a las pistolas de calor por debajo de los 1.100 grados Fahrenheit. El lavado a presión no está en esa lista, y la EPA publicó una guía sobre cómo se hace bajo la regla: el área de trabajo aislada de modo que no salga polvo ni residuo, y la guía aclara con todas sus letras que eso incluye el residuo que se va en el agua sucia. La segunda creencia es la inversa, y es la más peligrosa: que si está contenido entonces está bien. El Forest Products Laboratory dice sin rodeos que el lavado a presión y el chorro de arena no son adecuados para pintura que contiene plomo. Permitido y apropiado son dos preguntas distintas, y la respuesta a una no es la respuesta a la otra. El laboratorio además aconseja suponer que la pintura vieja tiene plomo y tomar precauciones sobre esa base, y el residuo de pintura con plomo es desecho peligroso, que es un problema de disposición antes que cualquier otra cosa. Las dos mitades valen a la vez: puede ser legal con contención y seguir siendo la herramienta equivocada.

Qué cubre la regla federal y qué no cubre

Esta es la corrección que más importa, porque equivocarse para cualquiera de los dos lados manda a la persona al contratista equivocado. La regla de Renovación, Reparación y Pintura no cubre todo edificio levantado antes de 1978. Se aplica al trabajo pagado que altera superficies pintadas en vivienda anterior a 1978 y en edificios a los que un niño pequeño asiste con regularidad. La definición de esa vivienda deja fuera la vivienda para personas mayores o con discapacidad donde no vive ningún niño menor de seis años, y deja fuera las unidades sin dormitorio aparte. El lado de los niños quiere decir un edificio anterior a 1978 al que el mismo niño menor de seis años va con la frecuencia que la regla detalla: al menos dos días a la semana, tres horas cada vez, seis horas en una semana, sesenta horas en un año. O sea que una bodega o una hilera de locales de esa época queda de verdad fuera de la regla. Ahora la otra mitad. La norma de plomo en la construcción de OSHA no tiene esos límites. Se aplica a todo trabajo de construcción donde pueda haber exposición al plomo, sin importar la edad del edificio ni quién lo ocupe, y su límite de exposición es 50 microgramos de plomo en un metro cúbico de aire promediados en ocho horas. Nombra el raspado manual, el lijado manual, el trabajo con pistola de calor y la limpieza con herramienta eléctrica como tareas que se presume que pasan ese límite. Estar fuera de la regla de la EPA nunca quiere decir que no aplique nada. Quiere decir que aplica otra cosa.

Lo que sí tomamos y lo que le pasamos a otro

Hacemos remoción de pintura y de recubrimientos en exteriores donde el plomo no está en discusión. Edificios nuevos. Concreto, bloque y mampostería ya pintados. Recubrimientos que ya fallaron —levantados, soltando polvo fino (caleo), desprendiéndose por los bordes— sobre superficies que no son vivienda anterior a 1978. En mampostería no hay bandas blandas y duras de crecimiento que se erosionen a distinto ritmo, así que la objeción del Forest Products Laboratory al método no se traslada; lo que sí se traslada es la primera pregunta, que es si el recubrimiento está fallando o si simplemente no le gusta. Donde aplica la regla federal del plomo se lo decimos en el estimado, y es la regla la que decide quién puede hacer el trabajo. No es modestia. La regla exige certificación de la empresa y trabajadores capacitados, y fija qué significa aislar un trabajo exterior: puertas y ventanas cerradas a veinte pies a la redonda, el suelo cubierto con lámina impermeable que se extiende diez pies más allá del perímetro, y barrera vertical donde el trabajo queda a menos de diez pies de la línea de propiedad. Hay una excepción para reparación menor en exteriores, de veinte pies cuadrados o menos de superficie pintada alterada, y se anula en cuanto se usa una práctica prohibida. Ese trabajo le corresponde a una empresa certificada conforme a esa regla. No afirmamos tener ninguna certificación propia, y nadie debería creerle a un contratista que se dice certificado nada más porque lo dice, y eso nos incluye.

Preguntas frecuentes

¿No pueden nada más quitar la pintura con presión?
Probablemente nadie debería, y el Forest Products Laboratory explica por qué. Si hace falta presión alta para mover la pintura, lo más probable es que esa pintura siga adherida y que no haga falta quitarla antes de repintar. Esa presión además se come más rápido las bandas blandas de la madera que las duras, así que le queda una tabla acanalada que recibe peor la mano siguiente que la que tenía al empezar. Si la pintura ya está fallando, esa es otra conversación y vale la pena tenerla en el estimado.
¿Es ilegal lavar a presión pintura con plomo?
No, y conviene ser precisos. La regla federal prohíbe quemar con llama abierta o soplete, las máquinas de alta velocidad para quitar pintura sin campana con filtro HEPA, y las pistolas de calor de 1.100 grados Fahrenheit para arriba. El lavado a presión no está ahí, y la EPA publicó una guía para hacerlo con el área aislada de modo que no salga nada, incluido el residuo del agua sucia. Pero el Forest Products Laboratory dice que ese lavado no es adecuado para pintura con plomo: estar permitido no lo vuelve correcto.
Mi edificio es anterior a 1978. ¿Le aplica la regla?
Depende de qué es el edificio, no solo de qué tan viejo es. La regla alcanza la vivienda anterior a 1978 y los edificios a los que un niño pequeño asiste con regularidad, y deja fuera la vivienda para personas mayores o con discapacidad donde no vive ningún niño menor de seis años, y las unidades sin dormitorio aparte. Una bodega o una hilera de locales anterior a 1978 queda fuera. Eso no es un pase libre: la norma de plomo en la construcción de OSHA se aplica al trabajo de construcción donde pueda haber exposición al plomo, sin importar la edad del edificio ni quién lo use.
¿Y el concreto o el bloque pintado?
Ese es el trabajo del que trata esta página. La mampostería no tiene bandas blandas y duras de crecimiento que se erosionen a distinto ritmo, así que la objeción de la madera no se traslada, y un recubrimiento que ya se soltó es otro trabajo distinto de uno que todavía agarra. La pregunta del plomo no cambia: sigue al edificio, no a la superficie. Si el edificio es vivienda anterior a 1978, ese trabajo va a una empresa certificada conforme a la regla, no a nosotros.

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