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Lavado de casas (lavado suave)

No existe un solo lavado de casa. La máquina que el fabricante de vinilo permite es la que James Hardie prohíbe sobre fibrocemento, y para el estuco las asociaciones del gremio recetan algo más parecido a una manguera de jardín que a una máquina de presión. Antes de mezclar nada y antes de encender nada, la pregunta es de qué están hechas sus paredes, y la respuesta no siempre es un solo material.

Tres paredes, tres reglamentos, y no coinciden

Empecemos por el vinilo. La Polymeric Exterior Products Association, el organismo que hasta hace poco se llamaba Vinyl Siding Institute, permite lavar a presión, pero le pone dos condiciones. El chorro se sostiene a la altura de los ojos y nunca se apunta hacia arriba, porque el agua dirigida hacia arriba se mete por detrás de los paneles. La misma guía trae una lista de lo que no se debe usar, y ahí están el cloro sin diluir y los solventes orgánicos. Dice además que los fabricantes no coinciden entre sí, que algunos no recomiendan lavar a presión en absoluto, y que ella no publica ningún límite de presión propio. Ahora el fibrocemento. James Hardie prohíbe el lavado de alta presión sobre ese material, y prohíbe también los químicos fuertes, como el cloro o el ácido. Lo que manda en su lugar es manguera a baja presión y un cepillo suave que no sea de metal. Eso es casi lo contrario de la instrucción del vinilo. El estuco es una tercera respuesta. La Stucco Manufacturers Association describe un lavado con manguera de jardín que tiene un orden —mojar primero de abajo hacia arriba y después lavar de arriba hacia abajo— y advierte que acercar demasiado la boquilla puede desgastar el acabado. Una sola máquina, una sola boquilla y una sola mezcla para los tres está equivocada en por lo menos dos.

La cuarta pared es la madera pintada, y su regla es hacia dónde apunta el agua

Ninguno de esos tres documentos habla del revestimiento de madera pintada. Sus instrucciones vienen del Forest Products Laboratory, el laboratorio federal de productos de madera, en el capítulo de acabados de su Wood Handbook, y en la práctica son un cuarto reglamento. Moho es el término del laboratorio para los hongos que infectan la madera pintada. Por lo general dejan depósitos negros y muchas veces crecen junto con alga verde. Son comunes en las paredes que quedan detrás de árboles y arbustos, donde el aire circula poco y la pared se mantiene húmeda, y pueden estar asociados al rocío, que se forma en las partes de una construcción que se enfrían rápido: aleros, sofitos, los techos de porches y cocheras. La instrucción de limpieza es precisa en tres puntos. La concentración: con cloro doméstico, la solución más diluida que sirva; una parte por cinco de agua debería bastar, y en ningún caso debería hacer falta algo más fuerte que una por tres. El contacto: cepillo de cerdas o esponja, con suavidad. El enjuague: manguera de jardín con el chorro apuntando hacia abajo, para no inundar de agua la cara de atrás del revestimiento; y si se usa una máquina de presión, la presión baja para no dañar la madera, y el chorro otra vez hacia abajo. Póngalo al lado de la regla del vinilo. Una asociación del gremio que escribe sobre vinilo y un laboratorio federal que escribe sobre madera pintada dan cada uno una instrucción sobre la dirección, y ninguna es una cifra de presión: la asociación del vinilo dice que nunca se apunte el chorro hacia arriba, y el laboratorio dice que el chorro vaya hacia abajo. Es hacia dónde apunta el agua. El mismo capítulo dice dónde se acaba la limpieza, en su sección sobre quitar pintura. El lavado a presión, dice ahí, gasta la madera menos densa, la que el árbol formó temprano en la temporada, más rápido que la densa que formó tarde, y deja crestas difíciles de repintar; y no es adecuado para pintura que contenga plomo. Aparte, antes de cualquier restauración de pintura en una construcción anterior a 1976, manda revisar si la pintura tiene plomo. Un lavado no es una restauración, pero en madera pintada lo primero que hay que mirar sigue siendo la pintura, antes que el moho. La propia instrucción del laboratorio para el moho termina con un paso que no es limpieza —volver a dar acabado a la superficie en cuanto se seque—, y ese paso le toca a un pintor. Si la pintura de su revestimiento se está levantando o descascarando, avísenos cuando pida el estimado.

El ladrillo y el bloque sí traen números, y los números traen condiciones

Una pared no siempre es de un solo material hasta el suelo. Si la suya tiene ladrillo —pilares debajo de la pared, la base de un porche, unos escalones— o bloque de concreto a la vista en el cimiento, el ladrillo y el bloque tienen cada uno su propio documento, y a diferencia de los de arriba, estos dos sí publican cifras de presión. Lea las condiciones antes que las cifras. La nota técnica de la Brick Industry Association sobre la limpieza del ladrillo dice que hay que consultar al fabricante del ladrillo antes de usar agua a presión, y que el método más apropiado es, en general, el más suave que funcione. Su límite es de 400 psi medidos en la punta de la boquilla, salvo que el fabricante del ladrillo permita más. Entre 400 y 800 psi, dice, puede ser apropiado en algunos casos, con ciertos tipos de ladrillo, y solo con ese permiso. De la presión arriba de 800 psi sus definiciones dicen algo más seco: no es apropiada para ladrillo y puede dañarlo. La razón que da es que la presión excesiva puede dañar la cara del ladrillo, erosionar las juntas de mortero y quitar acabados o recubrimientos. La nota también nombra la herramienta —una boquilla de abanico de acero inoxidable de 25 a 50 grados, a doce pulgadas del ladrillo como mínimo— y un orden de trabajo que recuerda a la instrucción del estuco de más arriba: primero se satura la zona con agua —a presión muy baja, si se usa agua a presión para eso— antes de aplicar cualquier solución de limpieza, y lo que queda debajo se mantiene mojado hasta después del enjuague final, para que no le queden vetas ni absorba lo que escurre de arriba. Sobre el crecimiento dice que la mampostería que permanece húmeda todo el tiempo favorece el musgo, las algas y los líquenes, y que el cloro doméstico, aplicado según sus indicaciones, puede quitar el material orgánico en algunos casos. El bloque de concreto tiene su propio documento, de la Concrete Masonry and Hardscapes Association. Dice que las paredes sin pintar por lo general se pueden limpiar restregando con agua y un poco de detergente. La presión debe mantenerse al mínimo, dice, porque el agua que se mete en la pared puede causar eflorescencia, el salitre: un depósito de sales, por lo general blanco, que aparece en la superficie de la mampostería. Si se usa limpieza de alta presión, recomienda un límite de 400 a 600 psi, una boquilla ancha y nunca una de punta, a doce pulgadas de la superficie como mínimo, y el chorro a 45 grados respecto de la pared, nunca de frente. Ninguno de los dos documentos habla del estuco, y ninguno dice cómo lavar mampostería pintada. Si parte de su casa es de ladrillo o de bloque a la vista, dígalo cuando pida el estimado.

La baja presión no vuelve segura a la química

Tome la afirmación de que el lavado suave es seguro en todo porque es de baja presión. La mitad de eso es cierto, y la mitad que falta es la que hace el daño. A su pared llegan dos cosas, no una: la presión y la química. Y la química tiene su propia lista de prohibiciones, que no depende del manómetro. La instrucción de James Hardie para el fibrocemento es no usar químicos fuertes, como el cloro o el ácido, y eso vale con presión y sin ella. PEPA pone el cloro sin diluir en su lista de lo que no se usa sobre vinilo. La Stucco Manufacturers Association exige un limpiador que no ataque químicamente el cemento portland, la cal ni los pigmentos de óxido que le dan color al estuco, lo cual descarta buena parte de lo que es barato y efectivo en otras superficies. Y la etiqueta registrada ante la EPA del cloro doméstico manda enjuagar rápido y a fondo si la solución toca marcos de ventana o canaletas de aluminio, porque el metal puede corroerse. Fíjese entonces cuánto aluminio tiene su casa: marcos de ventana, la jaula de la piscina, las canaletas, el sofito, a veces toda la fascia forrada. Una solución correcta para la pared puede estar mal para las molduras que tiene al lado. Esa decisión conviene tomarla antes de sacar el equipo, no después. La química también sirve para saber qué está mirando, hasta cierto punto. El capítulo del Forest Products Laboratory trae una prueba sencilla para el moho en madera o en pintura: una o dos gotas de cloro doméstico líquido sobre la mancha. El color oscuro del moho por lo general se decolora en uno o dos minutos, dice, y la mancha que no se decolora probablemente es suciedad, sangrado de extractivos o una mancha de hierro. El límite lo pone en las frases siguientes: el moho puede crecer a través de un recubrimiento o debajo de un acabado transparente, y en esos casos puede ser difícil hacer la prueba o limpiarlo, porque el acabado protege al moho de la solución de limpieza. Es una prueba para madera y para pintura, que es para lo que la escribió el laboratorio. No es motivo para ponerle cloro al vinilo ni al fibrocemento, cuyas listas están unas líneas más arriba.

El orden del trabajo y el tiempo que pide la química

Los dos documentos del estuco ponen el mismo paso primero: la pared se moja de abajo hacia arriba antes de que la toque cualquier producto. La Stucco Manufacturers Association lava después de arriba hacia abajo. El manual de reparación de estuco de la Portland Cement Association trae ese mismo mojado previo, y fija para ese trabajo una regla de método menos agresivo: empezar por el más suave que sirva y subir de nivel solo si no alcanza. Especifica boquillas de abanico entre quince y cuarenta grados y mantener el chorro en movimiento, y no da ninguna cifra de presión. Después la química pide su tiempo. Las indicaciones de exteriores de la etiqueta de cloro registrada ante la EPA, escritas para superficies exteriores como revestimiento, techos de teja, ladrillo, estuco y piedra de patio, son mojar la superficie primero, mantenerla mojada por lo menos diez minutos y enjuagar. Y la manera en que la etiqueta la mantiene mojada es diciéndole que vuelva a aplicar. Nada se queda pegado solo: uno pasa otra vez. El texto opcional de la etiqueta también dice evitar aplicar la solución bajo el sol directo, y en julio por acá eso es un problema de horario, no una nota al pie. Una pared a pleno sol de la tarde no se queda mojada diez minutos, así que el orden que funciona es el que va permitiendo la sombra.

Lo que un lavado no puede hacer

Las grietas finas en el estuco son el ejemplo de siempre. La Stucco Manufacturers Association dice que ese agrietamiento fino es típico, que por lo general no es un defecto y que no compromete la resistencia al agua de la pared, porque la barrera que de verdad detiene el agua va por debajo del estuco y no en su cara. Sellar no es limpieza exterior y nosotros no lo hacemos, así que no tenemos ningún motivo para decirle otra cosa. El segundo límite es la casa misma. Un lavado quita lo que está encima de la pared y lo que está creciendo en ella. No devuelve un acabado que ya se fue, no rellena nada, y donde la pintura está levantada en un borde, el agua y el producto van a encontrar ese borde: eso se sabe antes, no se descubre después. Algunos fabricantes de vinilo no recomiendan lavar a presión en absoluto. Si el suyo es uno de ellos, o si esa fachada es de fibrocemento, el método lo fija el fabricante. Para el fibrocemento, James Hardie manda manguera a baja presión y cepillo suave que no sea de metal. Donde una casa tiene más de un material, no todas las fachadas son el mismo trabajo, y por eso el método se decide fachada por fachada y no uno solo para toda la casa.

Preguntas frecuentes

¿Esto es seguro sobre fibrocemento?
Se puede, con el método de su fabricante. James Hardie prohíbe el lavado de alta presión sobre fibrocemento y prohíbe los químicos fuertes, como el cloro o el ácido, y lo que manda en su lugar es manguera a baja presión con cepillo suave que no sea de metal. Con ese método una fachada de fibrocemento es trabajo más lento. Si su casa tiene fibrocemento de un lado y otro material en los demás, cada uno pide un trato distinto.
¿Se usa cloro para lavar una casa?
Depende de la pared, y esa es la respuesta, no una evasiva. El hipoclorito de sodio es lo que mata el crecimiento, y la etiqueta del cloro doméstico registrada ante la EPA trae indicaciones de exteriores para superficies como revestimiento, techos de teja, ladrillo, estuco y piedra de patio. Pero James Hardie descarta los químicos fuertes, como el cloro, sobre fibrocemento; sobre vinilo el cloro sin diluir está en la lista de lo que no se usa; y el estuco pide un limpiador que no ataque el cemento, la cal ni el pigmento. Así que no hay una sola respuesta para toda la casa: díganos de qué es cada pared. En fibrocemento, lo que el fabricante manda en su lugar es manguera y cepillo suave.
¿El lavado puede meter agua por detrás del vinilo?
Puede, y la asociación del gremio nombra exactamente cómo pasa: apuntando el chorro hacia arriba. PEPA manda sostenerlo a la altura de los ojos y no dirigirlo nunca hacia arriba por la pared, porque el chorro hacia arriba empuja el agua por detrás de los paneles, y una vez ahí atrás no tiene salida fácil. Eso es una falla de técnica, no de equipo, y por eso importa más hacia dónde apunta la lanza que el número que trae la máquina.
El revestimiento es de madera pintada. ¿Se lava igual que lo demás?
No. La instrucción del Forest Products Laboratory para el moho en revestimiento de madera es una solución diluida, cepillo de cerdas o esponja con suavidad, y enjuagar con el chorro apuntando hacia abajo para no inundar la parte de atrás de las tablas; si se usa máquina de presión, la presión va baja. En su sección sobre quitar pintura, el mismo capítulo dice que la presión necesaria para soltar pintura bien adherida puede erosionar con facilidad la madera que tiene debajo, y que el lavado a presión no es adecuado para pintura con plomo. Así que fíjese en la pintura antes que en el moho. Si se está levantando o descascarando, avísenos cuando pida el estimado: eso es un asunto de acabado, y dar acabado es trabajo de pintor.
¿Y el aluminio? Marcos, jaula de la piscina, canaletas
La etiqueta de cloro registrada ante la EPA manda enjuagar rápido y a fondo si la solución toca marcos de ventana o canaletas de aluminio, porque el metal puede corroerse. Marcos de ventana y canaletas es lo que nombra esa indicación. La jaula de la piscina y las molduras de aluminio son el mismo metal, así que díganos dónde los tiene su casa cuando pida el estimado. La cara de las canaletas es otro asunto: ese rayado se saca a cepillo y a mano, y el blanqueado de canaletas es un servicio aparte.

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