Limpieza de fachadas y exteriores de edificios
Una sola fachada comercial pueden ser cuatro materiales distintos, y tres de ellos tienen, cada uno, una asociación que publica su método; los tres métodos no van todos en la misma dirección. El vidrio se lava de arriba hacia abajo. El vinilo se trabaja de abajo hacia arriba. El estuco se moja de abajo hacia arriba y después se lava de arriba hacia abajo. El orden de las operaciones es central en este trabajo, y equivocarse se ve desde la acera.
La dirección cambia según el material
Párese frente a un local y cuente los materiales que tiene enfrente. Vidrio y marco de aluminio a la altura de la vista. Bloque pintado o estuco más arriba. Tal vez un plafón de vinilo bajo el techo del pasillo. Un toldo de tela sobre la puerta. El vidrio, el siding de vinilo y el estuco tienen cada uno una asociación que publica su método de limpieza, y esos tres métodos no coinciden en la pregunta más básica del trabajo: hacia dónde se va. La National Glass Association dice que el vidrio exterior se lava de arriba hacia abajo, para que el agua sucia nunca caiga sobre el vidrio ya terminado. La asociación del siding de vinilo, hoy Polymeric Exterior Products Association, dice lo contrario para su material: de abajo hacia arriba, porque al revés queda rayado. La Stucco Manufacturers Association pide las dos cosas: mojar la pared de abajo hacia arriba y después lavarla de arriba hacia abajo. Tres fuentes, tres direcciones, y ninguna está equivocada. Están hablando de materiales distintos. Por eso la cuadrilla que llega con una sola regla para toda la fachada se equivoca en parte de ella, y desde la acera se ve en cuál parte: chorreado en el vinilo, una película sobre el vidrio, una zona opaca en el estuco. El orden de las operaciones es central en este trabajo. Cuánta presión aguanta la pared es otra discusión, con sus propios límites, y está en la página de lavado a presión comercial.
El vidrio y el asunto de la cuchilla
El método que publica la asociación del vidrio no tiene nada de espectacular: una solución suave, no abrasiva y sin ácidos, aplicada con un aplicador no abrasivo y retirada con escurridor. Importa más lo que prohíbe que lo que permite. El ácido queda fuera. Todo lo abrasivo queda fuera, y eso incluye la cuchilla: la asociación dice que nunca debe usarse sobre vidrio con recubrimiento, y que en vidrio templado debe ser la última opción posible. El vidrio templado es más resistente, entonces aguanta que lo raspen, ¿no? No. La asociación dice que las superficies tratadas con calor exigen más cuidado al limpiarlas, no menos. La resistencia al golpe y la resistencia al rayón son dos propiedades distintas del mismo vidrio, y una hoja de puerta que aguanta un carrito de compras igual se queda marcada para siempre si una cuchilla arrastra un granito de arena. La misma norma trae una regla que en Florida Central se vuelve un problema de horario: no limpiar vidrio polarizado ni con recubrimiento bajo sol directo. Una fachada que da al oeste a las tres de la tarde en julio es exactamente esa condición. La solución se seca antes de poder retirarla pareja y deja sobre el vidrio todo lo que traía. Por eso qué cara del edificio se hace a qué hora no es al azar: en un día despejado el orden lo decide el sol.
Agua sin nada adentro, y lo que pasa arriba del vidrio
Agua pura no es una frase de publicidad en este oficio: nombra un método en particular, y es la única parte de este trabajo con un número. Cuando el agua misma es el limpiador —el sistema de pértiga con agua purificada que se ve en las fachadas— la asociación del vidrio y la asociación de limpiadores de ventanas son concretas: el agua de lavado y la de enjuague tienen que ir en 20 partes por millón de sólidos disueltos totales o menos, y el agua de la llave no sirve. La razón es sencilla: lo que está disuelto en el agua se queda ahí cuando el agua se seca. Eso es el manchado que se ve en una fachada lavada con pértiga donde alguien se saltó el filtrado, y por eso un vidrio lavado con cuidado pero con agua común igual puede verse mal lavado. La otra mitad es lo que ocurre arriba del vidrio. El mismo documento, en su sección sobre la limpieza posterior a la obra, menciona el sellador rociado de más y el agua que baja de trabajos contiguos de impermeabilización de mampostería o piedra, entre las cosas que dejan un vidrio que ya no se limpia con métodos de rutina. También advierte que cualquier limpieza fuera de rutina trae riesgo de daño irreparable, que es el peligro que viene después. Lea el alcance: el documento dice impermeabilización, no lavado, y habla de una obra, no de un local abierto. El documento no fija ninguna regla para un lavado arriba de un local abierto, así que aquí no se le atribuye ninguna. Lo que sí muestra es por qué conviene cubrir el vidrio que queda debajo de una pared antes de hacerle algo a la pared de arriba. Tapar una fachada cuesta parte de una mañana; que un vidrio dañado vuelva a quedar bien no se lo puede prometer nadie.
Un toldo con moho es un toldo sucio
Sobre el punteado negro en un toldo de tela, Glen Raven, que fabrica Sunbrella, dice esto de su propia tela: la tela no favorece el crecimiento de moho. El moho está creciendo sobre la tierra y demás material ajeno que se asentó encima. O sea que sobre esa tela, un toldo con moho es un toldo sucio: un problema de limpieza montado sobre un material que puede estar perfectamente sano. Lo primero que conviene establecer es de qué está hecho su toldo, porque esa afirmación es sobre el producto de ellos y no sobre cualquier tela colgada encima de una puerta. El método que publican es tan poco vistoso como el del vidrio: cepillo de cerdas suaves, jabón suave, enjuague abundante y secado al aire. La frecuencia que recomiendan es un manguerazo una vez al mes y una limpieza a fondo cada dos o tres años, y la parte mensual es la que vuelve fácil la otra. La tierra que nunca se queda quieta es tierra que nunca cría nada. Y un dato que conviene aclarar antes del trabajo: si se usa una solución con cloro para sacar la mancha, después hay que volver a tratar la tela para que repela agua y manchas. El cloro se lleva esa protección. Eso va en la conversación antes del trabajo, no después.
Preguntas frecuentes
- ¿También limpian el vidrio por dentro?
- No. Somos una empresa de exteriores, así que la cara que lavamos es la que da a la acera y al estacionamiento. Conviene decirlo en el estimado, porque una fachada hecha de un solo lado se ve a medias si el otro lado ya estaba sucio. Si ya tiene a alguien encargado de ese lado, díganos quién es y cuándo viene.
- ¿Cada cuánto hay que hacerlo de verdad?
- La postura de la propia asociación del vidrio es que dos veces al año suele bastar para el vidrio exterior, y que ciertas regiones pueden necesitarlo más seguido, por factores ambientales y contaminantes en el aire. Un tramo de vidrio que alcanza un aspersor se ensucia más rápido que eso; el aspersor por lo mismo de antes, porque lo que va disuelto en el agua se queda cuando el agua se seca. Mándenos una foto del suyo, o pídanos que lo veamos en persona.
- ¿Le pueden quitar lo opaco a un vidrio viejo?
- A veces, y nadie puede prometerlo sin haberlo visto. Parte del velo está encima y sale. Parte es el vidrio mismo, que ya fue atacado, y ahí no hay nada que lavar. La asociación del vidrio advierte que cualquier limpieza fuera de rutina trae riesgo de daño irreparable, así que un intento no es algo que convenga comprar sin que alguien lo haya visto. Mándenos una foto, o pídanos que lo veamos.
- ¿Pueden trabajar fuera de nuestro horario?
- Vale la pena pedirlo. Una manguera cruzando la entrada, el piso mojado en la puerta y una pértiga pasando por encima son más fáciles para todos cuando nadie está caminando por ahí, y un negocio abierto no quiere la entrada mojada. Eso es una cortesía para usted y para sus clientes, no una regla que alguien imponga. Díganos su horario y en el estimado le decimos qué podemos acomodar.
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